Fototropismo

Cuando en edad escolar realicé mi primer experimento con las plantas (observar cómo germinaba una semilla e interpretar su movimiento hacia la luz), no sospechaba que una palabra tan difícil, que me sonaba como un trabalenguas, recién daría sus frutos en esta etapa de mi vida.

Lo cierto es que el fototropismo se manifestó, y fue así que me dispuse a perseguir la luz con una cámara y algunos materiales fotográficos. Pero el camino apenas empezaba.

Esa palabra actuó como un catalizador y trasladó la situación a otro ámbito: la luz, el medio en el que se desarrolla nuestra cotidianeidad, se convirtió en un misterio que debía ser revelado, una meta en la que tiene lugar cierto tipo de despertar a un nuevo estado de conciencia.

El propio término usualmente empleado para definir ese instante – Iluminación – alude a la presencia de claridad allí donde no la había, y así surgió esta serie de fotografías en la que el autor es alguien que se mueve a tientas, con la lentitud de un brote, y sin saber cómo ni porqué, se dirige hacia donde su verdadera naturaleza lo llama.

Y sin embargo, el protagonista de esta historia no se deja encandilar por tanta luz: después de todo, el origen de cada ser y el inicio de cada vida, incluyendo sus aspectos espirituales, tienen su comienzo en la más completa oscuridad.

Técnica:

Impresas en papel de Plata sobre gelatina, con posterior entonado.